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Manifiesto

En publicidad, la única verdad que no cambia sigue siendo la única verdad que no cambia: la gente no quiere ver publicidad. Si la respuesta a “¿Tenemos una big, fucking idea para la gente que no quiere ver publicidad?” es no, todo lo demás es lírico.

Esa idea solía ser un aviso. Hoy pasa también por experiencias, productos, servicios, contenidos innovadores. Ya no hay espacio para marcas que solo digan y no hagan. Grandes avisos solucionan problemas de publicidad. Grandes publicistas solucionan problemas de marca, comenzando por definir cuál es su propósito.

De la necesidad de un nuevo modelo, que ayude a las marcas a encontrar su propósito y expresarlo en un hacer y decir memorable y extraordinario, nace Zavalita. Del valor revulsivo del signo de interrogación, de la rebeldía contra la mediocridad y del inconformismo de Santiago Zavala* contra esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina y el mediodía gris.

Un modelo que trabaja por proyectos trascendentes para la marca, donde lo urgente no reemplaza a lo importante y las cabezas no están solo en la primera reunión. Sin filtros ni grasas. Así, podemos rodearnos de quienes realmente aportan valor a la mesa. Ser más ágiles. Concentrarnos en lo que sabemos hacer. Divertirnos más. Y tu marca, invertir en lo que realmente necesita.

Un modelo que encuentra su sentido contemporáneo en la colaboración, en el coworking, en la suma de talentos y competencias, en el armado modular de equipos. Donde no hay problema en trabajar con distintas agencias, consultoras estratégicas, unidades digitales o estudios gráficos, ni con Fulano o Mengano porque no son parte de la organización o el holding lo prohíbe.

* El protagonista de “Conversación en la Catedral”, novela de Mario Vargas Llosa.